Según el artículo del día 26 de septiembre de 2011, con título “La Fiscalía alerta de la falsificación de recetas para obtener anabolizantes”, me gustaría como médico especialista en medicina interna y medicina del deporte comentar lo siguiente.
Coincido con en que hay un mercado negro enorme, mafias y sustancias de todos los tipos en el mercado negro. También se debe saber que, según un estudio de la Universitat de València, un 12% de jóvenes valencianos consumen anabolizantes. Haciendo el cálculo, 12% de los varones valencianos entre 18 y 40 años son aproximadamente 110 mil personas, usando los datos de las prospecciones de Población a Corto Plazo 2007-2012 de la Comunidad Valenciana. Como dato aproximado, y a falta de estudios epidemiológicos, aplicando el porcentaje a toda la población española resulta una cifra estimada de entre 800 mil y un millón de personas.
La mayoría de este colectivo está en manos de las mafias y traficantes, donde no se hace absolutamente nada para que tengan una cobertura sanitaria y médica, vulnerando sus derechos fundamentales que refleja la Constitución Española. Estos derechos se vulneran más al perseguir a los facultativos que atienden las patologías de estas personas (genicomastía, trastorno dismórfico corporal y otras). Se les niega el derecho a la salud, al impedir que acudan a los facultativos donde tendrían control médico, sanitario y no sufrirían ningún riesgo de usar sustancias tóxicas del mercado negro (pues los médicos recetan anabolizantes que son medicamentos de venta en cualquier farmacia). Así se fomenta indirectamente la proliferación de las mafias y su tráfico, desamparando a este gran colectivo (consumidores de anabolizantes) en manos de dichas mafias. Teniendo en cuenta que el consumo del anabolizante en mayoría es para mejorar la imagen, la autoestima y la estética en un mundo en el cual predomina el culto al cuerpo (al igual que las cirugías estéticas, totalmente legales en España y con mero objetivo estético, operaciones de pechos, nalgas, abdominales, bótox, lifting, etc).
Lo que no entiendo es por qué cree que esto es un fenómeno peligroso, ya que la vigorexia es una parte del trastorno dismórfico corporal o trastorno afectivo. Los que deben atajar este problema, esta patología, son los facultativos. Y lo que me resulta chocante es la declaración de Antonio Giner (facultativo que merece todo mis respetos, pero el cual no es médico del deporte) al decir que “Cuando a los 40 ó 50 años, este tipo de consumidores se empiezan a morir… Entonces nos preguntaremos por qué”. Quizá debamos preguntar a Kirk Douglas, actor de la película Espartaco en 1960, y que falleció a los 90 años. O el caso de Arnold Schwarzenegger, que actualmente tiene 64 años. Significaría afirmar que actores como Vin Diesel o Dwayne Douglas, los actores más importantes del mundo de acción, morirán en unos años.
En la noticia se observa lo siguiente:
Los riesgos para la salud son brutales. Los anabolizantes «actúan en todos los sistemas». Por ejemplo, en el cardiovascular. «Aumentan la tensión arterial y el trabajo cardiaco». La consecuencia es que «el peligro de un infarto crece». También pueden causar graves daños hepáticos, que pueden desembocar incluso en tumores. El especialista recuerda que las hormonas son naturales al organismo «y no se necesita un aporte externo».
También estos fármacos crean adicción en el consumidor. Giner ha tenido pacientes que han acudido a su consulta por su dependencia de estas sustancias. «Cuando los tomas sientes una sensación de bienestar; te sientes mejor con tu cuerpo y te cansas menos». Sin embargo, cuando las dosis desaparecen, te notas más cansado, con menos masa muscular... «Existe una dependencia psicológica que puede llevar a la depresión», alerta.
Los anabolizantes son medicamentos, por lo tanto no perjudican a la salud. El exceso en su uso puede crear efectos secundarios, como todos los medicamentos.
1.- Aumentar la tensión arterial es un efecto secundario, dicho efecto también lo causan los antiinflamatorios o un ibuprofeno. El ibuprofeno también puede provocar un infarto de miocardio o una hemorragia cerebral. Y así se pueden dar cientos de ejemplos: ocurre con los corticosteroides, con estrógenos (esto incluye las píldoras anticonceptivas) y otras hormonas, con medicamentos para tratar la migraña, con ciclosporina, con eritropoyetina (medicamento que se utiliza para corregir casos de anemia asociada a patologías crónicas como cáncer, insuficiencia renal o el VIH) , también con descongestivos nasales y con mediamentos de venta libre para tratar la tos, el resfriado común o el asma.
2.- El aumento del trabajo cardiaco. Cualquier deporte, a cualquier nivel, aumenta el trabajo cardiaco, y los deportistas de élite cuando terminan sus carreras deportivas a los 50 ó 60 años pueden tener insuficiencia cardiaca congestiva a raíz de la hipertrofia cardiaca muscular. No es necesario tomar ninguna sustancia para que ocurra esto.
3.- Sobre los daños graves hepáticos. Seguro que el doctor ha visto muy pocas analíticas de post-tratamiento con anabolizantes en pacientes, porque en dosis controladas no causa ningún daño hepático (el aumento de las transaminasas durante un tratamiento médico no es ningún daño, es un efecto secundario tomando antibióticos, tratamiento para el colesterol o simplemente paracetamol). En mi clínica hay más de 4.000 analíticas que están a su disposición para que llegue a la conclusión de que todo es un puro mito.
4.- Es una barbaridad afirmar que puede desembocar en tumores. Si esto fuera cierto, la Agencia Española del Medicamento hubiera retirado los anabolizantes de las farmacias, no serían medicamentos. Es una auténtica falacia. Simplemente los anabolizantes están contraindicados cuando anteriormente el paciente tiene diagnosticado un cáncer hepático o prostático, o una insuficiencia hépatica severa o renal.
5.- Se refiere a que las hormonas las produce el cuerpo y no necesita un aporte externo. Los anabolizantes no los fabrica el cuerpo, el cuerpo no fabrica nandrolona o metonolona; quizá se refiera a la testosterona. Los
anabolizantes son derivados sintéticos de la testosterona hechos en laboratorios, pero no son testosterona.
6.- Sobre el último comentario, los anabolizantes no crean ninguna dependencia, ni psicológica ni física.
Según el DSM-IV las únicas sustancias adictivas son el alcohol, anfetaminas, alucinógenos, cafeína, cannabis, cocaína, feniciclidina, inhalantes, nicotina, opiáceos y sedantes, hipnóticos o ansiolíticos. Respecto a la depresión, es un posible efecto secundario, muy común en otros medicamentos como las bencediacepinas.
7.- Por último, aumentar la masa muscular, no es un delito ni es una patología. Simplemente es cuestión de estética y este fenómeno va en aumento. Lo que sería recomendable es que tuviese control sanitario y médico.
Las personas que toman anabolizantes son de un espectro amplio de la sociedad española. Periodistas, abogados, jueces, actores, actrices, bomberos, policías, guardias civiles, militares, modelos, escoltas públicos y privados, políticos, etc. Qué sería de este colectivo si se prohíbe y se persigue la prescripción facultativa pública o privada de estos medicamentos legales en España. Deberían acudir siempre al mercado negro, en un país del primer mundo con Estado de Derecho como España.
¿QUE ES EL TRASTORNO CORPORAL DISMORFICO?
ResponderEliminarEl Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV) define el trastorno dismórfico corporal como un trastorno somatomorfo marcado por una preocupación por un defecto imaginado (o real) en la apariencia física, que causa un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras importantes áreas de la actividad del individuo, como los estudios o las relaciones íntimas. A veces incluye el evitar aparecer en público e incluso ir a trabajar, comportamiento como salir de casa sólo de noche para no ser vistos o no salir en absoluto, llegando al aislamiento social.
La dismorfofobia es un trastorno mental que genera una imagen distorsionada del propio cuerpo. El trastorno generalmente se diagnostica a aquellas personas que son extremadamente críticas de su físico, apariencia o imagen corporal a pesar del hecho de no tener un defecto o deformación objetiva que lo justifique. Sin embargo, el TDC puede implicar un defecto real que en la mayoría de los casos es leve, pero el afectado sufre constantemente obsesionado con él. Los síntomas del individuo no se explican mejor por otro trastorno, por ejemplo, la preocupación por el peso suele ser atribuida a un trastorno de la alimentación.
Las principales obsesiones son con la piel, cara, genitales, arrugas, dientes, pecho, nalgas, cicatrices, asimetría facial, pelo, vello facial, labios, nariz, ojos, muslos, piernas, abdomen, orejas, barbilla. Los hombres se preocupan generalmente de los genitales, mientras que las mujeres suelen preocuparse más con su cara, pelo y pecho. Personas allegadas al afectado no estarán de acuerdo con el defecto percibido y será motivo de discusión constante. El defecto sin embargo existe en los ojos del que sufre de TDC y no entiende que los demás no puedan ver el defecto que percibe. A pesar que sus teóricos defectos sean refutados por los demás, dará validez únicamente a lo que el mismo percibe.
Las personas con TDC comentan que desearían cambiar o mejorar algún aspecto de su apariencia física, aunque en general ellos tienen una apariencia normal o incluso pueden ser altamente atractivos. Los enfermos creen que son tan indescriptiblemente horribles que no son capaces de interactuar con otras personas o funcionar normalmente por miedo al ridículo y la humillación por su apariencia. Esto puede hacer que con frecuencia las personas con este trastorno se recluyan o tengan problemas en situaciones sociales (ansiedad social) por miedo a ser rechazados o criticados por su fealdad. Evitarán mirarse en el espejo. O pudieran hacer lo contrario, mirarse excesiva y compulsivamente en el espejo, analizando y criticando todos sus defectos. Esta obsesión por su apariencia física les ocupa generalmente una hora diaria (y a menudo más) y, en casos graves, disminución del contacto social, e incumplimiento de sus responsabilidades diarias, quedando recluidos en casa.
Se piensa erróneamente que el TDC está motivado por una excesiva y enfermiza vanidad o egolatría. Al contrario, las personas con TDC no creen ser más guapos y atractivos que los demás; en realidad perciben y piensan que sus hipotéticos defectos son irrevocablemente feos; o que determinados rasgos y características físicas no son tan buenos como ellos quisieran, acompañado de una desagradable sentimiento de ser imperfectos e/o inferiores a los demás.
Los casos más extremos pueden hacer que una persona desarrolle la llamada timidez amorosa (proveniente del concepto anglosajón love shy o love-shynesss y utilizado por el psicólogo Brian G. Gilmartin), una forma crónica de evitación de todas las relaciones íntimas. Pueden llegar a ser reservados y reacios a buscar ayuda por lo que puedan pensar de ellos o porque se sienten demasiado avergonzados. Se ha sugerido que son menos los hombres que buscan ayuda para la enfermedad que las mujeres.
En casos extremos puede haber tentativas de suicidio.
Firas ,me resulta sorprendente la cantidad de gente que utiliza los anabolizantes, generalmente en el mercado negro, y por ello todavía me sorprende más que la autoridades sanitarias se hagan los locos con este tema, ignorando su existencia, pues si existe tanto tráfico de sustancias como dices, sería realmente un problema de salud publica como puede ser el abordaje de las drogadicciones o el abuso de alcohol.
ResponderEliminarPersonalmente creo que defender el uso de los anabolizantes bajo control médico, para evitar abusos y toma de fármacos de dudosa procedencia y efectos no conocidos, como tu defiendes, es una idea que parece bastante razonable, sobre todo si con ello se evita el tráfico ilegal de sustancias.
El tema de las indicaciones es el que marca el problema realmente. No se cual es la razón de que no reconozcan su uso para tratar el trastorno dismórfico corporal, por ejemplo, en casos claros y con correcto control médico, pues existen muchas patologías que se tratan con medicamentos potencialmente peligrosos, como las ansiedades-depresiones, que se tratan con fármacos que crean importantes efectos secundarios , dependencias o intentos de suicidio por ingesta y que sin embargo son de fácil acceso y que cualquier médico puede recetar, sin que condenen al médico que recetó la caja de ansioliticos a alguien que luego la usó para suicidarse con ellos.
El porque unas patologías se tratan con determinados fármacos y otras en los que podrían ser útiles correctamente utilizados, no se pueden utilizar es una cuestón que , de entrada, no parece tener mucho sentido, pues en cualquier caso se debería juzgar la mala praxis del médico no limitar su arsenal terapeútico para tratar a un paciente.
Tampoco entiendo como las autoridades sanitarias pasan de este tema, pues los datos estan ahí.
Creo que chocas contra su indiferencia y posiblemente con su ignorancia, o igual con sus pocas ganas de cambiar algo que no se atreven a afrontar desde otro punto de vista que no sea el e equiparar el uso de anabolizantes al de otras drogas
Ante todo, saludar al Dr. Firás, a quien conozco personalmente y me parece una persona con unos valores y una actitud ante la vida admirables.
ResponderEliminarBueno desde mi punto de vista y siendo un poco ignorante ante muchas cosas, me gustaría comentar algo:
Me pregunto porque las Autoridades Sanitarias no actúan ante aquellos que fabrican los productos que se encuentran en el mercado negro, pues evidentemente creo de la nada no aparecen, ¿qué hay detrás de todo ello? (beneficios económicos importantes, mafias, personas de clase alta…., algo y muy importante tiene que ser cuando no interesa actuar??)Es aquí donde realmente existe un tráfico de anabolizantes descontrolado.
Otro aspecto interesante es el tema de las contraindicaciones que los anabolizantes pueden tener, y no sé si pensar que el problema real sea la responsabilidad que alguien pueda llegar a exigir, pero la verdad es que en todos los medicamentos legales existe un papel muy detallado e informativo, que no debería dar lugar a este hecho, y además también considero que si el fármaco fuese más perjudicial que beneficioso, éste sería retirado del mercado, ¿no?. Además si un especialista en medicina deportiva considera que éstos no son peores que un ibuprofeno u otros similares, yo sin titulación médica, no soy quien para juzgarlo.
En cuanto al físico y el culto que la sociedad actual tiene por el mismo, creo que es verdad que todos en alguna ocasión nos hubiese gustado perder unos quilos, tener más volumen de pecho, tener menos grasa (las malditas cartucheras o los indeseables michelines y flotadores) marcar la tableta de chocolate,… y si no es así que se lo pregunten al ex presidentedel gobierno, que de una año a otro el cambio fue espectacular (y no digo que no sea natural …) pero mucha gente que lleva más tiempo y más horas en el gimnasio ya desearía mostrar esa tableta de chocolate y teniendo menos edad que nuestro ex presidente. La verdad es que estamos en una sociedad en la que a todos nos gusta vernos y sentirnos bien con nosotros mismos y también dar una imagen hacia los demás agradable y deseable, ello no creo que deba ser considerado un problema, sino todo lo contrario, ¿si la sociedad está cambiando por qué no nos adaptamos a ella?, ¿por qué en este país tiene que ser tabú hablar de anabolizantes?, si son medicamentos legales ¿acaso el problema es que el legislador no sabe cómo actuar? Si la legislación actual tiene lagunas ( y por suerte o por desgracia las tiene), pues que se solucione, pero desde aquel que tiene el poder para solucionarlo y no condenando a quien intenta ayudar y defender la salud de aquellos que a él acuden, además así lo prometió en su juramento hipocrático.
Señores no seamos banales e hipócritas, que si algo nos diferencia de los animales es nuestro raciocinio.